El ojo morado de Elon Musk: ¿accidente doméstico o reflejo de una guerra de egos?
El ojo morado de Elon Musk: ¿accidente doméstico o reflejo de una guerra de egos?
Cuando Elon Musk apareció con un visible hematoma en el rostro durante una reciente rueda de prensa, nadie puede evitar preguntarse si realmente todo era tan simple como él lo hizo parecer. Alegó que su hijo pequeño, X Æ A-12 (o simplemente “X”), le había golpeado accidentalmente mientras jugaban. Pero en este caso, la explicación resulta sospechosamente conveniente que ha sufrido malos tratos por parte de su ex pareja no-oficial cuyo nombre es Donald Trump.
Independientemente de si uno quiere ver o no teorías donde las hay o no, pero, siendo realistas, cuando dos figuras tan volátiles, agresivas, egolatras y narcisistas como Musk y Donald Trump comparten espacio político y ambiciones tras llegar a la casa blanca (el segundo como “asistente” del primero y el primero tras llegar como asistente gracias al apoyo económico del segundo), cualquier detalle fuera de lugar adquiere otra dimensión (por no decir una relevancia extrema). Y recordemos:Ambos comparten un perfil narcisista, una necesidad casi obsesiva de controlar la narrativa pública, y una tendencia a rodearse de aduladores que rara vez cuestionan sus decisiones. Y en esa dinámica, las tensiones son tan inevitables como son explosivas y toxicas para ellos como su entorno, empezando por todo menor que este cerca (como sucede con el hijo de Musk, el cual deberia ser separado de su padre y enviado con su progenitora para evitar que su padre pueda seguir causándole mas daños psicológicos que fácilmente pueden derivar en traumas graves dada la situación).
Musk no llegó al Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) por méritos burocráticos. Fue una jugada estratégica, una inversión política. Subvencionó la campaña de Trump con la intención de posicionarse en un espacio de poder desde el cual pudiera aplicar su visión tecnocrática: recortar organismos que, según él, representan un lastre económico, sin importar las consecuencias sociales. Bajo su gestión, se ejecutaron recortes brutales al FBI, a la seguridad social y al sistema de salud pública. Aunque algunos quisieran negar que lo hizo por maldad realmente lo hizo por maldad y porque, según el, lo innecesario debe desaparecer junto a millones de pensiones y el acceso médico del cual dependen millones de personas residentes en los EE.UU. .
Pero el problema es que Trump también tiene su propia agenda. Le gusta el poder y abusar de el aun a cosa de incumplir las leyes: algo obvio pero también lo es que solo le importa el mismo. Cuando las medidas de Musk empezaron a pasar factura entre su base electoral —gente mayor, trabajadores precarios, personas que dependen de esas ayudas— y también a las empresas de Musk a raíz de las protestas justificadas que acabaron en la quema de coches tesla en concesionarios, la llegada de la tensión a niveles mas elevados era cuestión de tiempo. Musk no responde bien cuando se le contradice. Y Donald Trump, que tampoco responde bien y que, al igual que Elon Musk, esta acostumbrado a ser el centro del universo, difícilmente toleraría que otro eclipse su figura del mismo modo que no lo toleraría Elon Musk.
Considerar seriamente que la tensión entre ambos se desbordó hace semanas no parece descabellado. En un entorno cerrado, con egos desbordados, drogas recreativas flotando como ya es habitual en estos círculos (y obviamente han sido consumidas por Elon Musk despues de que Donald Trump permitiera su entrada por supuesto) junto a una “necesidad” constante por parte de ambos de marcar territorio y demostrar quién manda, realmente a nadie le imaginar una discusión cada vez mas subida de tono donde el presidente Donald Trump acabara golpeando a Elon Musk. Un empujón. Un gesto fuera de lugar. Una advertencia física que, después, puede maquillarse como un inocente “accidente doméstico” con algo de maquillaje naranja.
Lo que realmente llama la atención es que Musk eligiera aparecer públicamente con el hematoma aún visible. Si que es cierto que el mismo podría haberse ausentado unos días o cubriendo el morado con mucho mas maquillaje para evitar preguntas y consideraciones, pero el realmente no lo hizo para, muy probablemente, que la gente lo viera porque el quería. Tal vez como advertencia, tal vez como queja silenciosa o como una forma de llamar la atención... O quizás, simplemente, porque ni siquiera controla ya su propia narrativa porque el hecho de tomar extasis y kuetamina (la droga usada en veterinarios para tratar a perros).
Quizás nunca se diga “oficialmente” de que Trump haya tenido algo que ver con el golpe. Pero tampoco hay motivos mas que suficientes ni justificados para descartar esa posibilidad. Cuando dos hombres que se creen dioses (como sucede con Donald Trump y Elon Musk) colisionan, ambos salen dañados y una acaba gobernando el infiero y el otro lo que el considera el cielo. Y a veces, lo hacen delante de todos, con una sonrisa tensa y un ojo morado que dice mucho más de lo que cualquier rueda de prensa podría revelar.
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